lunes, agosto 14, 2017

Al rico baile


La decadencia de la noche, hermética en su contexto pero expansiva en su ser, reservaba para sus estertores una última sorpresa. Apadrinados ya todos los desconocidos, estos se sumaron al ritual de la despedida. Las palabras eran efusivas, de corazón, eran caramelos de sabor eterno. El ritual seguía su curso, todo amabilidades, hasta que me acordé de su sonrisa, presente en toda la noche, presente en todos los bailes,y quise recuperar todo el tiempo perdido.

Mentalmente, pensé en tres versos, pero solamente pude decir...

“ ¿Qué hora es?”


Y todos se rieron. Y yo también me reí.

jueves, agosto 10, 2017

Licitaciones Garcia


Era uno de esos días que amanecían de color gris pero que se volvían azules a medida de que a los segundos le crecían canas. Caminando iba cuando, al torcer una calle, me encontré que delante mío una madre, de edad indeterminada, de esas personas que podrían ser más jóvenes o más que uno mismo, llevaba en sus robustos brazos un hijo de siete cabezas. No por feo, lo de las siete cabezas, si no por lo enorme que era. No debía de tener más que cinco años, el pequeño. "Biel", dijo la madre," podries baixar i anar caminant una miqueta que a la mama li fa mal l´esquena?". El enorme niño asintió, y empezó a caminar junto a su progenitora. "Gràcies, Biel", dijo la madre.

¡Qué nudo se me hizo en la garganta!¡Qué gesto más bonito el de la madre! Sería por el día que había empezado gris y ahora era azul, en el momento familiar, que me emocioné cosa mala ¡Eso sí que era una madre estupenda!

Seguí caminando detrás de los dos durante unos minutos, y justo topamos con una manifestación. Afiné la vista y me percaté de que la congregación de gente era, en realidad, una protesta fascista. Negué con la cabeza, indignado por tamaña estupidez, no por el hecho, sino por la temática. Entonces, la madre volvió a coger en sus brazos al pequeño gigante y se sumó a la marcha al grito de: ¡Viva Franco!


jueves, agosto 03, 2017

El crecimiento personal


De pequeño, me reía de l@s ancian@s, ahora l@s niñ@ se rien de mi. De pequeño, corría como el rayo; ahora, los demás corren más que yo. Tantas cosas han cambiado, así es la vida, no es ni bueno ni malo, simplemente es. De pequeño, odiaba a todo el mundo, y de mayor sigo odiándolo igual.

martes, agosto 01, 2017

Ojo en la paja ajena


Abuelo-¡Mira!¡Un ladrón!

Abuela-Déjalo, a ti no te está haciendo nada

Lo incorregible de la vida


Estaban sentados alrededor del diminuto cuerpo sin vida del dios gato/dios perro. Un incómodo silencio campaba a sus anchas en el salón de los sacrificios involuntarios, rellenando el espacio entre la queja y el hastío, entre la pena y el quejido. No hay solemnidad en la tristeza, eso sólo ocurre en la ajena. Sabían que los dioses animales se hacían querer, que eran compañeros de viaje inquebrantables, seres estelares que iluminaban los rincones más oscuros de nuestro día a día. Lo que no sabían, ah, es que también, al final, eran ausencia. Y tal vez por eso tod@s lloraban.



p.d.: edicado a Sookie/Ona, dedicado a Ona/Sookie